03 septiembre 2007

buen viaje

Hoy es mi cumpleaños y ésta es la última entrada que escribo en este diario. Ya es suficiente.

Salud.

28 agosto 2007

adiós al verano

17 agosto 2007

días de campo

Tengo el pelo y la barba larguísimos. No recuerdo el tiempo que hace que nos los llevaba así. Me dan un aire agreste, campechano, montaraz. Muy acorde, por otro lado, con los días que estamos pasando en el campo. Un campo lleno de insectos y animales, y con unas hortalizas que crecen -de forma asombrosa- como mi barba. Arrancar del suelo una cebolla antes de comértela no tiene precio. A veces la felicidad está mucho más cerca de lo que creemos.

10 agosto 2007

navarra

¿Tanto para esto? ¿A quién ha vendido Zp Navarra? ¿A qué precio? ¿Alguien entiende algo? ¿Quién es el radical? ¿Dónde la ruptura? ¿Dónde la rendición de España?

09 agosto 2007

mudo, silencioso, callado

El verano me ha dejado sin palabras. Mudo, silencioso, callado. Sólo las imágenes me recuerdan que estamos vivos bajo este sol o bajo cualquier otro sol de ahora o de antes. Todo es lo mismo a cada instante, y todo también diferente. Lo indudable, lo que no cambia aunque lo cambie todo, es que agosto es mejor si viene con agua.

03 agosto 2007

los vídeos

Sí, era una traición, una traición antigua, pero traición al fin y al cabo. Nunca pensó que las traiciones tuvieran fecha de caducidad, pero así era, aquella traición apenas le producía dolor: alguien le contó que la que fue su mujer le había engañado durante su matrimonio. Aquello pasó hace ocho años y el matrimonio se rompió hacía más de tres. El informante hablaba con profusión, y mala leche, sobre todos los detalles escabrosos de la relación adúltera. Se grababan vídeos, tío, eran unos auténticos cabrones. ¿Tú los has visto? No, pero me han contado que no son nada del otro mundo, ¿tienes interés en verlos? No, por dios, ni falta que me hace. Siempre quise contártelo, pero nunca encontré la ocasión... Reía por dentro, mientras pensaba que lo que hace ocho años podía haberle partido el corazón ahora sólo le provocaba risa. Si lo que quería era grabar vídeos, que me lo hubiera dicho. ¿Tan aburrido era?

02 agosto 2007

el que desordena

Hasta ahora, que han llegado los días largos y apacibles del verano, con su luz abrasadora y con sus madrugones para no hacer nada, no he podido leer con la tranquilidad que se merece un libro que nos regalaron en febrero. Y lo agradece uno, por venir de donde viene, y por contener algunos de los versos más vibrantes (que te hacen vibrar, reflexionar, no mirar hacia otro lado) que ha leído últimamente. Y eso que parece que siempre estoy leyendo al mismo poeta: Gamoneda, Caballero Bonald, Claudio Rodríguez, Gil de Biedma, Santos Domínguez...

Gracias, Antonio.

Por mucho que caiga el tamaño de la desgana
encima de las asas y de las cremalleras
quietas, desentendidas en armarios
donde duerme el pasado y sus moluscos oscuros,

nosotros siempre oímos delante otra canción.

Tomás Sánchez Santiago, El que desordena.

01 agosto 2007

cáceres

No hace tanto que dejé de vivir en Cáceres, pero cada vez que vuelvo me resulta más desconocida. Muchos de los lugares que conocí durante treinta años ya no están o ya no son lo mismo; y no siento ninguna nostalgia, ni pena, ni ningún otro sentimiento adverso. En ocasiones creo que soy un turista que admira la limpieza de la piedra y, otras veces, sólo me siento un abuelo que cuenta batallas que vete tú a saber si existieron.

30 julio 2007

bob dylan

El primero que me habló de Bob Dylan fue Juan Luis a finales de los ochenta. Allí, en su pequeña habitación llena de objetos de todo tipo, ponía los vinilos del viejo Dylan y me instruía sobre la vida y milagros del chico tímido de Minnesota.

He vuelto, muchos años después, a disfrutar de Bob Dylan, de su voz nasal y de sus versos increíbles, de su leyenda literaria y exagerada; y he comprobado que todo lo que me contó Juan Luis hace veinte años era verdad o, al menos, era la misma verdad que cuenta Scorsese en No direction home.


And I hope that you die
And your death'll come soon
I will follow your casket
In the pale afternoon
And I'll watch while you're lowered
Down to your deathbed
And I'll stand o'er your grave
'Til I'm sure that you're dead

Bob Dylan - Masters of war

25 julio 2007

el terror o la educación para la ciudadanía

Uno normalmente está rodeado de gente parecida, con los mismos intereses, los mismos gustos, las mismas ideas. Más o menos, tampoco conviene exagerar. Así que cuando sale al mundo y se encuentra con personas con otros planteamientos se asombra. La bodas son para este particular un lugar idóneo: te encuentras a muchas personas conocidas que no ves nunca y que no sabes tú, ni saben ellos, de que pie cojea cada uno con el paso de los años.

Estuve el otro día en una boda y allí me encontré a una pareja que hacía algunos años que no veía. Con el furor de los postres, y después de muchas conversaciones insulsas, apareció la nueva asignatura: "Educación para la ciudadanía". Dijeron que era algo terrible, que era peor que la dictadura. Sonreí, porque pensé que estaban de broma, y dije que no había leído la programación y que, en realidad, no tenía ni idea de qué iba la asignatura. Y, añadí, tampoco me importa mucho, porque no creo que sea para tanto.

Entonces ellos se vieron en la obligación de ponerme al día:

-Es alucinante. Esta asignatura, además de la teoría, tiene una parte práctica que tienen que llevar a cabo los niños. Cuando les hablen de sexualidad les dirán que se toquen los unos a los otros, y como la homosexualidad está de moda, pues también se tendrán que tocar los niños con otros niños. Y yo no quiero que mis hijos se toquen con otros niños. Porque los niños con ocho años son muy maleables, con un niño de ocho años se puede hacer lo que uno quiera y si quiere que sea homosexual, el niño será homosexual.

-Hombre -interrumpí-. La asignatura es para tercero de la ESO y ya no tienen ocho años.

-Eso es ahora. Pero la van a poner en todos los cursos de primaria y secundaria. Quieren lavar el cerebro a la gente, quieren que todo el mundo piense como ellos, ...

La conversación siguió durante algunos minutos y comprobé que el pensamiento único les importaba poco, lo que les aterrorizaba era la posibilidad de que a sus hijos les obligaran a ser homosexuales, porque eso es lo que repetían una y otra vez: la homosexualidad, el sexo. Eso es lo que les preocupaba: que sus hijos de ocho años fueran sodomizados por sus compañeros de pupitre mientras el profesor les explicaba las bondades de la homosexualidad. Les van a decir, siguieron, que el hombre tiene emociones y que se pueden emocionar con una flor o con un perro, y cómo se va a acostar un hombre con un perro o con una flor.

Les dije que, por otra parte, no creía que ningún profesor fuera a obligar a sus alumnos a que se tocaran en clase, que sólo plantear eso era faltar el respeto a toda la profesión y que, además, me parecía completamente absurdo todo lo que estaban diciendo. No sabes cómo son estos, repitieron aterrorizados, quieren acabar con el ser humano.

Dijeron que lo habían leído en internet, que todo el mundo lo sabía, que aquella asignatura, además, era obligatoria y que los padres no tenían derecho a elegir la educación de sus hijos, que ellos no querían que nadie le hablara de sexo a sus hijos, ni que les obligara a tocarse, ni que les dijera que la homosexualidad era una opción, porque no era una opción. Estaban aterrorizados. Muertos de miedo. Como si hubieran visto al mismísimo diablo. Y entonces recordé el mal del que hablaba el primado de Toledo. El mal absoluto. Y al recordarlo me pregunté: ¿cómo es posible que esta gente, con sus títulos universitarios, se crean semejantes patrañas? ¿Por qué son tan infelices? ¿De qué tienen miedo? ¿Por qué ZP va a querer que todo el mundo se "haga" homosexual? ¿En qué país vivimos?

20 julio 2007

horacio

Leo que Lluís Llach dijo: "Ser españoles porque en 1714 nos ganaron una guerra es muy triste". La frase es, sin duda, ingeniosa, aunque como todas las afirmaciones campanudas lleva una contradicción en sí misma: "Ser catalanes porque en 1714 ganamos una guerra es muy triste".

Todos los patriotismos tienen un aliento infantil, viven en el mito y se alimentan con frases huecas como la de Llach. Ser español o catalán no tiene mayor relevancia, porque es obvio que no todos los nacidos en España o en Cataluña disfrutan de los mismos derechos, por lo tanto, querer arropar a todos con el manto de nosotros, los españoles o nosotros, los catalanes no es más que una excusa para que unos pocos sigan aprovechándose de la mayoría. Lo más paradójico del asunto es que gran parte de esa mayoría siente la llamada de la patria con una furia incomprensible para los que sólo vemos en las fronteras las lindes para proteger los negocios de unos cuantos.

Pensé que el patriotismo estaba reservado para altos vuelos, ya saben, España, Cataluña, País Vasco, ... y que aquí, en Extremadura, por no tener, no teníamos ni sentimiento patriótico. Sin embargo, no sé bien con qué intención, a principios de los ochenta intentaron paliarlo con la creación de una bandera y con la composición de un himno (con letra, por supuesto) para que pudiéramos sentirnos tan patriotas como todos los demás. A los que éramos niños entonces nos enseñaron el himno en las escuelas y vimos desfilar la bandera -verde, blanca y negra- del norte al sur y del sur al norte de nuestro territorio en una inclasificable procesión.

Así, supongo que recogiendo aquellos frutos, ahora podemos escuchar a los Lluís Llach autóctonos que hablan de Extremadura como una patria que hay que defender de los ataques de los extranjeros, aunque ocultando que los beneficios de esta defensa se los llevan los mismos que antes fueron patriotas españoles, castellanos, musulmanes, bárbaros, romanos...

En fin, Dulce et decorum est pro patria mori.

18 julio 2007

el verano

Desde que me dejaste sin habla, no has vuelto a decir nada. Ni una palabra, ni una imagen, ni los tres puntos suspensivos. Nada.

Debe ser porque estamos en verano y estás en uno de esos campos de trabajo a los que sueles ir... Estoy entrando ahora mismo en una casa-palacio cerca de la calle de la Amargura para acompañarte. ¿A qué pueblo vas a ir? ¿A Amurrio? ¿A Oñate? No recuerdo el nombre del pueblo, pero sí recuerdo bien que no me gustan nada los masajes nocturnos que os dais los unos a los otros. Malditos celos. Maldito verano.

Cuando el verano se acabe, volverás con las marcas blancas del bikini y tendré aquella extraña sensación de que la verdad está en el otro lado, de que lo cierto es lo que escribo y no lo que vivo. Tus labios estarán salados como el mar.

12 julio 2007

sí, es verdad

Ha aparecido una crítica en El cultural de Las provincias del frío, el impresionante libro de Santos Domínguez. Sólo apunto que el crítico no se queda corto cuando dice: Lo sublime no se disecciona. Es una cuestión de respeto. Ni tampoco cuando dice: grandísimo.


Las provincias del frío
Santos Domínguez Ramos
VIII premio Eladio Cabañero.
Algaida. Sevilla, 2007. 78 páginas,12 euros

España, nuevo milenio (y van tres): editoriales y ayuntamientos se confabulan contra la poesía de calidad, favoreciendo la otra, la infame, la de cantidad. En cuanto uno se descuida, se convierte en poeta premiado. Cuidado, atento lector: usted puede ser el siguiente.

Como tantos otros poemarios contemporáneos, Las provincias del frío de Santos Domínguez Ramos viene condecorado con la medalla de turno, en este caso el VIII Premio de Poesía Eladio Cabañero. Agradecemos al Ayuntamiento de Tomelloso su apoyo a la lírica. Gracias también a Algaida por informarnos del particular. Y, sin embargo, qué poco significa un premio, qué superfluo resulta dejar constancia de su concesión, cuando estamos ante la Poesía. Con mayúscula. Con honores no mundanos, sino literarios.

Las provincias del frío es obra de un magnífico poeta y de un lector aún mejor, si cabe. Porque Santos Domínguez lee, entiende lo que lee, se convierte en lo que lee. Y sus lecturas no se limitan a las del resto de los mortales: lee personajes que son mitos –“Sobrevuelan los buitres mi ceguera de nieve” (“Lear bajo la tormenta”)–, poetas que son mitos –“Esconder en el cuerpo el cristal de la angustia, / su rosa inapetente, su madurez de abejas” (“El fuego y la rosa”, homenaje a Emily Dickinson)–, muertes que son leyenda - “El agua y las palabras desbordan la frontera: / penetran las regiones secretas de la vida” (“Fin de viaje”, el de Virginia Woolf, para ser exactos)–. Y lee el mundo: España (Lorca), Francia (Celan), Italia (Dante), Alemania (Hölderlin), Inglaterra (Wordsworth), Irlanda (Yeats), las Américas (E. Lee Master, Neruda). Y Blake se le antoja profeta de Ridley Scott (“Blade Runner”). Y a Valdés Leal lo verbaliza (“Díptico barroco”). Y a Ada la sofoca (“Ada sin ardor”).

Y, después de leer, escribe. Hablar aquí de intertextualidad sería hacer el ridículo. Domínguez no es un espectador de mundos ajenos, ni un refundidor, ni un exegeta, sino un creador demasiado poderoso para conformarse con su obra propia: toma como punto de partida el verso de Yeats “Jinete, pasa de largo” y lo continúa en “Pasa de largo, sí, no mires la ladera, / ni los rostros cambiantes de este aquelarre verde” (“Estatua en el jardín”). O resucita a Pound en la gloria de su perfección formal con trece haikus casi cubistas: “Por las almenas / un vuelo de banderas. / Son los vencejos” (“Arquitectura del silencio”). O recoge la cosecha de cierta tierra baldía –y, sin embargo, ubérrima– en siete palabras que suenan a conjuro: “Turbio sermón del fuego, salmodia del oscuro” (“Al leer a T. S. Eliot”). Domínguez trasciende sus fuentes, somete la tradición a su voluntad soberana, siembra el terror en las filas de los conformistas. No es imitación, ni eco, ni copia: es creación.

La diferencia entre un poeta innovador y un saltimbanqui del verso radica en su actitud hacia la tradición: aquél entabla con ella una relación dialéctica; éste, sencillamente, la ignora. Domínguez conversa con los muertos, reales o ficticios; acata su autoridad, pero no los teme; busca en ellos no respuestas para el presente, sino verdades eternas. ¿Su técnica? Analizarla sería insultar a un poeta capaz de concebir versos como “Mi memoria de nieve. Sansueña y el olvido / doloroso, la espina en esta luz opaca, / en esta desolada quimera del farero” (“L[uis] C[ernuda] contempla el crepúsculo”). Lo sublime no se disecciona. Es una cuestión de respeto.

Para hacer justicia a Santos Domínguez, deberíamos dejarnos de glosas y reproducir palabra por palabra estas Provincias del frío. Cada verso corona de laureles a un poeta que no precisa de premios ni reseñas para ser grandísimo. Poesía que es artículo de lujo y, a la vez, de primera necesidad.

A. SÁENZ DE ZAITEGUI

(El cultural, 12-18 julio 2007)

09 julio 2007

metempsicosis

Blackbird singing in the dead of night,
take these broken wings and learn to fly;
all your life,
you were only waiting for this moment to arise.
The Beatles

No sé cuándo me convertí en coleccionista de discos. Ha debido ser algo sobrevenido con mi condición burguesa o con la posibilidad material de acabar con una de mis obsesiones infantiles. Quizá las dos cosas, quizá ninguna.

De cualquier manera, mi condición de coleccionista se relaciona directamente con mi visión literaria de la vida -la literatura es lo verdadero- y, así, si uno compra una edición americana de 1968 del álbum blanco de The Beatles y llega a su casa con el poster original con las cuatro esquinas rotas, se percata de que ese poster estuvo colgado en alguna habitación juvenil de Minnesota o de New Mexico o de Nebraska a finales de los años sesenta, con todo lo que ello significaba entonces de contracultura, pacifismo, hipismo y etc. Imagina uno al joven americano escuchando en silencio aquella catarata de canciones mientras miraba los retratos de aquellos pálidos chicos ingleses y se pregunta qué pensaría al oír aquellas canciones, le ayudarían a cambiar su visión del mundo, aprendería alguna lección, le ayudarían a recuperar la confianza en sus padres y, por lo tanto, habrá sido enterrado en el panteón familiar, o, por el contrario, acabó en una fosa común, en alguna cuneta cerca de un maizal, debajo del letrero luminoso de un motel de carretera, junto al napalm en los arrozales de Vietnam, ...

Lo más curioso del asunto es que tiene machacada la misma cara que hubiera machacado yo: la cara B del primer disco.

07 julio 2007

la mano caliente

Encontré de casualidad, cerca, muy cerca de la piscina, una edición de Doce cuentos peregrinos de García Márquez. Lo leí casi de un tirón y me alegró sobremanera el hallazgo casual de aquel libro en aquel momento. Es lo que tiene el verano.

En la nota introductoria, García Márquez contaba que escribir aquellos cuentos venía dictado por la necesidad de "tener la mano caliente" entre novela y novela. Pensé que no había mejor definición para lo que hago en este blog: tener la mano caliente en espera de tener el tiempo -y la necesidad suficiente- para escribir mi novela. Una sola, aunque esté repartida en muchas, ya que no me considero con talento para más. Tampoco tengo otra ambición.

03 julio 2007

una refinería en mi jardín



Este capítulo de la serie El lince con botas nunca será emitido por Canal Extremadura televisión. Y es una pena. Una pena porque los trabajadores de Libre Producciones han demostrado que son capaces de hacer programas de televisión con calidad, que además de entretenernos, nos enseñan realidades que no conocíamos. Algo poco habitual en la televisión actual, pero, si nos ceñimos a la recién nacida televisión extremeña, podemos afirmar que nos encontramos ante un caso único. Este capítulo no se emite por censura, porque aporta una visión diferente a la que quieren -con un empeño inusitado- imponernos desde las altas jerarquías de la Junta de Extremadura, y eso que en este capítulo se limitan a poner encima de la mesa -delante de los ojos de los espectadores- una realidad que cualquiera que no vaya a llevarse una comisión conoce: es inconcebible instalar una refinería de petroleo (en un sitio en el que no hay petroleo) en mitad de una tierra dedicada a la agricultura.

Leo en el excelente blog la verdad del pajarito que Libre Producciones ha presentado una docena de programas para que sean producidos y emitidos por Canal Extremadura televisión, pero que todos han sido rechazados. Son programas de libros, de cine, de gente de Extremadura que reivindica, de rutas a pie, ... en resumen, programas que se salen del guión predominante en la llamada caja tonta del telefilm americano cutre, la telenovela o la casposa limitación de los magazines vespertinos o matutinos. En fin, que quieren que todo esté atado y bien atado y los resultados saltan a la vista: cualquiera que vea Canal Extremadura televisión se dará cuenta de la precariedad y de "lo más de lo mismo pero en peor" que emite. Una pena, y ya van dos.

En definitiva, desde aquí doy las gracias a Libre Producciones por enseñarnos que hay un camino diferente al marcado por las altas esferas de la "progresía", por enseñarnos que no todo tiene un precio. Muchas gracias. [+]

30 junio 2007

despedida en el aeropuerto

You must leave now,
take what you need,
you think will last.
Bob Dylan

Las maletas, dijo Sandra. Ten cuidado con las maletas. Él estaba pensando en una canción de Bob Dylan que había escuchado antes en la ducha y apenas prestaba atención a lo que hacía. Te he dicho cien veces que no me gusta que pongas las maletas así, que se deforman. Vamos a llegar tarde al aeropuerto, dijo él cambiando de tema, el avión no te va a esperar. ¿Y tú, Juan? ¿Tú me vas a esperar? No supo qué decir, no esperaba una pregunta como esa después de lo de las maletas, y los reflejos le fallaron. Claro, dijo. Ella, sin embargo, continuó con sus prisas y con sus no te olvides de regar las macetas, ni de llamar a tus padres de vez en cuando, y no concedió importancia a la duda de Juan. Ahora sólo pensaba en el curso de perfeccionamiento de francés que iba a impartir en la Sorbona durante los próximos tres meses. Nada le había importado más en el último año que este viaje, que este curso, que este nuevo impulso a su currículo, que su carrera profesional. En el coche se quejaron del calor y escucharon canciones a un volumen tan bajo que apenas podían distinguirse. Sandra garabateó un dibujo en el que mostraba dónde quedaba la casa que iba a ocupar durante los próximos noventa días. Ponía especial cuidado en la pronunciación del nombre de las calles y en señalar actos o personajes históricos que tuvieron algo que ver con cada una de ellas. Juan no sabía francés y todo aquello le sonaba a letanía. De cualquier manera, estaba pendiente de lo que otros conductores menos civilizados que él hacían en la carretera que les llevaba al aeropuerto. Pocos accidentes hay. ¿Qué dices? No, nada. Hay que ver cómo conduce la gente, digo que pocos accidentes hay. ¿Sí? Mira, ésta es la rue des Martyrs... ¿Todavía quieres casarte conmigo? ¿A qué viene ahora esa pregunta? He preguntado yo primero. Sandra no contestó, miró el papel en el que estaba dibujando y dejó escapar un suspiro. Juan encendió el intermitente para indicar que giraba a la derecha. No sabían qué decir y por eso callaban mientras Sandra buscaba un trolley y Juan sacaba las maletas y las dejaba en el suelo del aparcamiento. ¿Tú sabes por qué esto se llama trolley? No, no tengo ni idea. Supongo que se llama así en inglés y nadie ha tenido la ocurrencia de traducirlo. Esperaron algunos minutos delante del mostrador de facturación de equipajes. Miraban el ir y venir de las miles de personas que se encontraban en el aeropuerto. Juan pensó a dónde ira tanta gente y sonrió sin darse cuenta. ¿De qué te estás riendo?, preguntó Sandra. De nada, no me reía de nada. Delante de la puerta de embarque se abrazaron. Ella susurró te quiero tan bajito que Juan no lo escuchó, sin embargo, notó cómo las lágrimas de Sandra mojaban su cuello. Más tarde, Juan se llevó la mano a la boca y, justo antes de que Sandra desapareciera al final de la puerta de embarque, le lanzó un beso.

27 junio 2007

el mal

No sé qué entenderá Antonio Cañizares, cardenal primado de Toledo, por el mal. Aunque, en verdad, me importa bien poco. Puede, no aseguro nada, que signifique lo mismo que aquel eje del mal que utilizaron los tres de las islas. Aunque ahora no sé si el cardenal se refiere al eje, a la carreta, o si es directamente el mal mal, el mal en sí, el mal con mayúsculas, belcebú, satanás, demonio, leviatán, Pedro Botero, ... Dice el cardenal de pelo blanco: "Los centros religiosos que den la nueva asignatura colaborarán con el mal". Lo dice y se queda tan pancho, tan ancho, como quien dice voy a ir a dar un paseo o qué calor hace en Badajoz o llueve. Lo de la nueva asignatura se puede discutir, de hecho lo están haciendo en las tertulias de la radio, pero lo de colaborarán con el mal pone en mal lugar -perdón por el mal juego de palabras- a Antonio, el mismo que viste y calza y que dijo no hace mucho: "Pongo en manos de María Inmaculada a nuestra España, que tiene a la Inmaculada como patrona y cuyo patronazgo une a todos los pueblos de España en una unidad inquebrantable que ciertamente está amenazada" y el mismo cardenal primado -que no primo- de Toledo que dijo "como español, quiero letra en el himno nacional".

La religión es el opio del pueblo, pero parece que algunos se lo están fumando todo.

22 junio 2007

fumadores

Los que fuman pierden mucho el tiempo.

16 junio 2007

el secreto

Ahí mismo: en la oscura
inocencia.
Claudio Rodríguez

Eran las dos del mediodía o quizá más tarde. No lo recuerdan bien. Fue a la salida del instituto un día caluroso muy cerca ya del verano. Se dirigieron a la casa para compartir un secreto, porque era el mejor lugar para hacerlo y, además, porque ella se lo había prometido -Luego en mi casa. Te lo prometo- y jamás faltó a su palabra. Jamás. La velocidad con que hicieron el trayecto les había hecho sudar, no en la misma proporción, pero los dos llegaron sudando a la casa, lo que provocó una marca oscura debajo de los brazos de él y unas minúsculas gotas sobre el labio de ella. Mientras esperaban el ascensor, él reía mirándola y ella fruncía el ceño para con una media sonrisa simular enfado, un enfado ficticio, ya que la felicidad se filtraba por los rincones más insospechados de su cuerpo. Aunque lo sabían desde que salieron de clase, les alegró saber que en esos momentos no había nadie en casa y que la tenían toda para los dos. Sólo para ellos. Entraron en la habitación, que a él entonces le olía a una extraña mezcla de acidez y humedad, y hablaron, para ganar tiempo, de lo que había pasado en la mañana. Nada reseñable: un día más en el instituto con sus clases aburridas y sus clases entretenidas, sus fechas de exámenes y sus normas de convivencia. Él, en un descuido, le pidió un beso y ella se lo dio -uno pequeño- justo antes de sentarse en la cama.

14 junio 2007

aventura

Gracias a Miguel Á. Lama he conseguido un ejemplar de la revista Aventura, revista anual del Seminario Permanente Claudio Rodríguez. La he leído casi de un tirón y me ha agradado hasta extremos inimaginables. La composición de la revista, juguetona y transgresora pero bella, la hace aún más atractiva. Lástima de la poca resolución de la fotografía elegida como hilo de la revista: un Claudio Rodríguez joven disparando en una atracción de feria.

Lo más impactante es leer una carta manuscrita de Claudio Rodríguez en la que da instrucciones a Louis Bourne para la traducción de su poesía al inglés. Cuidado con la palabra "mozos" (no "young men"). Y con "plateau" (páramo) = llanura. Yo diría "plain".

Maravillosa.

11 junio 2007

casa de comidas

La mujer llevaba una camiseta desgastada, que alguna vez pudo ser blanca, encima de un pantalón oscuro que parecía de algodón -sucio-. No hacía mucho había servido cuatro botellines a unos hombres morenos, con barba de demasiados días iguales, que hablaban a voces sobre un asunto con un capataz que había dicho algo que no tenía que decir. Los tres forasteros entraron en la tasca y preguntaron si servían comidas. La mujer, aturdida, dijo que no, que ahora mismo no daban, pero que estaba preparándolo todo para poder darlas. Mientras decía esto miraba hacia el habitáculo minúsculo y oscuro con cierto orgullo. ¿Y dónde podemos comer entonces?, preguntaron. Tendrán que ir a Cedillo. Allí hay dos casas de comidas. Ahora mismo les doy el teléfono. Los forasteros apuntaron el teléfono de una de las casas y la mujer les dijo que ese número era del estanco. ¿El estanco? Sí, intervino uno de los cuatro hombres que hablaban del capataz, el estanco es de la hermana del que sirve las comidas. Llámenla a ella y ella les dirá si pueden comer en donde su hermano. Uno de los tres forasteros se había puesto cerca de la puerta desde casi el principio de la conversación. La pobreza le aterraba. No sólo la material, se dijo para engañarse. Lo que me aturde es el atraso en el que vive esta pobre gente, este reloj parado. No se dijo nada de la oscuridad, del olor a cerrado y a sudor de hombre del campo y a ropa sucia. ¿Qué tierras son éstas? ¿quiénes los dueños? Cuando regresaron al coche, lo hicieron en silencio. A ninguno se le ocurrió llamar por teléfono a ningún estanco. Tres kilómetros después, a la salida de una curva, el que conducía tuvo que dar un frenazo. En medio de la carretera les estaba mirando fijamente, tranquilo, un jabalí negro. El jabalí, al poco, se marchó con lentitud hacia el otro lado, siguiendo su camino con una suficiencia que les asombró. Después de unos segundos de silencio, volvieron a encender el motor de su coche. En la radio sonaba música sin importancia.

05 junio 2007

ingenuidad II

Pensé que esta vez era la definitiva, que tanto el Gobierno como ETA habían comprendido que no les quedaba más remedio que entenderse. Me equivoqué. Demasiado ingenuo para lo que se estila.

04 junio 2007

ingenuidad

Cuando era niño tenía varias obsesiones con respecto al futuro.

La primera de ellas, y la más recurrente, era que en el futuro ya no habría grupos de rock de guitarras y, por lo tanto, jamás podría cumplir mi sueño: tocar la eléctrica en un grupo de rock. (Nunca olvidaré la primera que vi. Entonces no lo sabía, pero ahora sé que era una Gibson SG color vino -o una imitación muy buena-. La tocaba un señor con bigote que ensayaba en mi calle. La orquesta se llamaba Tréboles).

La segunda de mis obsesiones era que en el futuro ya no habría más adictos a la heroína. No volvería a ver jamás esa cara que se les queda oscura y triste como la pena negra, ni ese andar cansado hacia ninguna parte, ni esa mirada perdida flotando en la nada. Después de lo que vi en mi barrio en aquellos años pensaba que nadie más iba a querer meterse en ese mundo, que todos elegiríamos una forma diferente de morir, pero estaba equivocado, por supuesto, porque veinte años después todo sigue más o menos igual.

El caso es que miro alrededor y veo que todo está más o menos igual que hace veinte años, y es una lástima. Aunque tenga tres guitarras y una de ellas sea buena.

02 junio 2007

el mundo civilizado

Fuimos a un bar llamado El asador de Baco, en Mérida. Al poco, entró un joven marroquí que vendía relojes, transistores y demás objetos de tecnología sumergida. Había un corrillo de treintañeros que llamaron la atención del vendedor. Uno de ellos, con gafas y camisa azul remangada, comenzó a preguntarle por los artilugios que vendía con la consiguiente mofa del resto de amigos. El marroquí pensó que la cosa iba en serio y comenzó a sacar relojes y más relojes mientras regateaba lo mejor que su escaso español le permitía. A lo pocos minutos, el de la camisa azul se cansó de la broma y le espetó vete ya, moro. El marroquí no lo entendió y siguió con el regateo. El de la camisa azul alzó el tono de voz y levantó su mano derecha, que te he dicho que te vayas, moro de mierda, como no te vayas ahora mismo todavía acabas en la comisaría. Esto el marroquí lo entendió a la perfección y se mostró contrariado. Calculó las posibilidades que tenía de salir perdiendo y se dirigió hacia la puerta mascullando. El de la camisa azul le dijo a sus amigos algo de los putos moros estos que se creen con derecho a...

Lo único que hice por el marroquí fue ayudarle a abrir la puerta. Poca cosa, pero la valentía no se encuentra entre mis mayores virtudes, tampoco la imprudencia.

Por la tarde me enteré de q
ue el de la camisa azul había ido en una lista en las pasadas elecciones municipales.

¡País!

31 mayo 2007

venezuela y la tele

Será que soy un ingenuo, pero creo más a Pascual Serrano que al País, al Mundo y al ABC juntos. Insisto, será ingenuidad o mala conciencia, que todo puede ser.

Escribe Pascual Serrano:
(El artículo se puede leer en su lugar de publicación):

Venuezuela y la televisión proscrita por Chávez

Los medios españoles han recogido con exhaustividad la noticia de la no renovación de la licencia a una televisión venezolana. Presentado como el cierre de un canal opositor a Chávez afirman que se trata de un atentado a la libertad de expresión por parte del presidente venezolano. Por ello creo que es importante aclarar este hecho y explicarlo con profundidad. Lo que ha sucedido es que el domingo 27 se terminaba la concesión para operar una señal del limitado espacio radioeléctrico al operador Radio Caracas Televisión (RCTV), una concesión otorgada por el gobierno de Venezuela al igual que sucede en España con las concesiones nacionales o autonómicas, éstas últimas competencia de las correspondientes administraciones. En Venezuela el Reglamento sobre Concesiones para Televisoras Radiodifusoras, del 27 de mayo de 1987 establece en su artículo primero que “las concesiones para el establecimiento y explotaciones de estaciones y televisoras y radiodifusoras se otorgarán por veinte años”. Estamos, por tanto, sencillamente ante la extinción jurídica de una concesión.

No es verdad que se prohíba o se cierre una televisión, RCTV podrá seguir existiendo y difundiendo su señal pero mediante cable o satélite, tal y como hacen otras cientos de televisoras en Venezuela. El espacio radioeléctrico del Canal 2 que de forma privilegiada ha disfrutado durante más de cincuenta años RCTV ahora será destinado a una televisión pública en cumplimiento del artículo 108 de la constitución de Venezuela que exige garantizar a la ciudadanía “(…) servicios públicos de radio, televisión (…), con el fin de permitir el acceso universal a la información”.

Es importante insistir en que lo sucedido en Venezuela es similar a lo establecido en todos los países democráticos, un gobierno que tiene las competencias para regular un espacio radioeléctrico limitado considerado un bien público, mediante la política de concesiones por un periodo previamente establecido. En España fue el gobierno en su momento quien otorgó a Antena 3, Tele 5 y Canal Plus la concesión para emitir en abierto, y denegó a otros grupos de comunicación, como por ejemplo Onda Cero liderado por Luís del Olmo. A nivel autonómico en la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre ha aprobado unilateralmente concesiones a grupos como Libertad Digital y denegado a otros muchos sin que se provocara el escándalo que se quiere crear con Venezuela. El escritor británico Tariq Ali ha recordado que bajo el mandato de la ultraliberal Margaret Thacher en el Reino Unido no se renovaron concesiones y nadie se escandalizó por ello. Un informe elaborado por el periódico Diagonal ha contabilizado 236 clausuras, revocaciones y no renovaciones de Radio y TV en 21 países del mundo, incluyendo EEUU y Unión Europea.

Sin embargo, bajo el gobierno de Hugo Chávez, desde el año 2002, conforme a lo previsto en el Reglamento de Medios Comunitarios, se han habilitado 195 medio comunitarios, de los cuales 167 son radios y 28 televisoras. En cuanto a los medios impresos y digitales, se editan 164 medios impresos y están activos 117 medios digitales. Todo ellos reciben apoyo en infraestructuras del gobierno sin que haya ningún tipo de control político sobre ellos, son autogestionados por comunidades vecinales o profesionales.

Afirmar que no renovar una licencia de televisión a una empresa es un atentado a la libertad de expresión es tan burdo como decir que no renovar el permiso anual del puesto del mercado de una carnicería en un mercado municipal es un atentado al derecho a la alimentación.

La obsesión contra el legítimo gobierno de Venezuela por parte de la oposición del país, la derecha internacional y de grandes grupos mediáticos es tal que incluso decisiones como ésta, habituales en todos los países, son utilizadas para intentar desestabilizar un gobierno e intentar derrocar ilegalmente un gobierno, tal y como intentaron hacer mediante un golpe de Estado en abril de 2002.

30 mayo 2007

los asesinos

Nunca había leído este cuento de Hemingway hasta ayer, y después de leerlo me ha parecido soberbio. Sólo había visto las películas, llamadas en inglés The Killers, pero en español, por esa magia del doblaje y del cambio de título, una se llama Forajidos (Robert Siodmak, 1946) y la otra Código del Hampa (Don Siegel, 1964). Las dos películas son también formidables, aunque, si tengo que elegir, prefiero la primera. Como dato curioso, en Código del Hampa sale un impagable -imposible- Ronald Reegan antes, mucho antes, de convertirse en el salvamundos que luego fue. También sale Cassavettes, supongo que por justicia poética.

He leído Los Asesinos y otros cuentos de Hemingway en los Cuentos Completos que ha publicado Lumen siguiendo una indicación dada por Santos Domínguez en su Encuentros con las letras y, como pasa con todo lo que recomienda, no nos ha defraudado.

Muchas gracias.

24 mayo 2007

exilio

La cara de un hijo no se olvida fácilmente.

22 mayo 2007

el perdedor

Ahora sabes que la carrera ha terminado, pero hace un rato, cuando estabas sudando dentro de tu traje de corredor y mirabas distraído por el rabillo del ojo a los que venían detrás, te sentías flotando en un sueño imposible, en el sueño de otro. Sin embargo, todo es tan cierto como que esa sonrisa de vencedor te favorece, suaviza tus rasgos, -la cara llena de grietas y cicatrices, los ojos pequeños, miopes-, aunque a nadie se le escapa que, en alguna de las vueltas de la vida, se te olvidó sonreír con sinceridad. Quizá fue porque perdiste tanto en el camino que ahora sólo eres capaz de forzar una mueca que quiere parecer sonrisa. Quizá, porque ya no estás seguro de nada. Así, mientras agitas la enorme botella de champagne por encima de las cabezas de los que hoy te vitorean, cruzan tu mente unas palabras antiguas: yo no haría cualquier cosa por estar ahí subido.

12 mayo 2007

abulia

Descubrieron el número de teléfono apuntado en una servilleta de papel del bar Azcona. Ésa fue la prueba principal de la acusación: un trozo de papel arrugado y sucio con un número de teléfono garabateado con su letra. Fran, cuando tuvo delante aquella servilleta, comenzó a recordarse sentado en aquel bar escribiendo aquel maldito número de teléfono. Sin embargo, a las preguntas que el fiscal iba encadenando con una lógica implacable no supo qué responder. No, no era como en esos procesos en que los acusados intentan salvarse negándose a declarar. Esto era distinto, ya que Fran no tenía ni idea de por qué se dirigió hacia aquel lugar e hizo lo que hizo. Sólo sabe que escribió ese número en un papel y que luego llamó. Lo que pasó después de la llamada es algo tan incomprensible para él como para el resto de los mortales. Su abogado dijo que Fran era un hombre excelente: buen ciudadano, buen trabajador y buen padre de familia. Habló de las donaciones al tercer mundo y de su implicación en la parroquia del barrio, en la que participa en campañas de recogida de ropa y alimentos para los más desfavorecidos. Cuando Fran escuchó esta palabra -desfavorecidos- esbozó una sonrisa minúscula, aunque no lo suficiente como para que pasara desapercibida ante un juez de ojos claros que no perdía detalle de todos sus movimientos. Antes habían declarado testigos que probaron con su testimonio la implicación de Fran en lo sucedido hasta tal punto que nadie en la sala tenía ya ninguna duda. Mucho menos los periodistas, que hacía ya mucho tiempo que no escribían el presunto delante de la palabra culpable en unas crónicas maniqueas y llenas de anacolutos.